Todo lo que debes saber sobre las puertas Correderas|Pasos para reparar e instalar persianas y ventanas

Mediante este Blog pretendo enseñarles como arreglar sus persianas y ventanas, instalar ventanas , reparar persianas caidas o encalladas , cambiar accesorios y complementos.

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miércoles, 1 de febrero de 2012

Todo lo que debes saber sobre las puertas Correderas

                             

La colocación de Puertas Correderas en una construcción nueva no ofrece dificultad más allá de buena nivelación y aplomado del marco.

En el caso de reemplazar una ventana vieja antes de iniciar la obra hay que tomar bien las medidas ya que las puertas correderas ocupan como mínimo el doble del ancho de la hoja.

En cuanto al espesor las medidas estándar son: 10 o 15cm para adecuarse al tipo de ladrillo que tiene la pared. El detalle a tener en cuenta es que habrá que demoler un trozo de pared suficiente para emplazar la puerta con su corredera. Si este espacio está disponible hay que ver qué hay detrás.

En el caso de los baños la realización suele ser dificultosa por la presencia de caños de agua o desagote, la bañera o cualquier otro artefacto que justo “caen” en donde hay que hacer el hueco.

Todo tiene arreglo pero este detalle hay que contemplarlo antes de comenzar la obra o comprar la corrediza que nos gusta.

Por lo general estas puertas funcionan suspendidas del marco. Una guía de chapa muy firme es la pista de rodamiento de un grupo variable de ruedas a bolilla.

                                         

Para mantener la puerta en línea y que no se bambolee, en el interior del cajón de desplazamiento algunas traen soldado un monorriel a nivel del piso donde calza una ranura que lleva la hoja por la parte inferior.

Otras no traen nada traen nada y se guían sólo con la corredera superior. Éstas a veces se rayan por rozamiento con los laterales del marco.

Al cerrar la puerta el borde se mete en una moldura con forma de U de profundidad suficiente para contener el paso de aire y luz.

Por lo general el herraje consta de una cerradura sin picaporte y una llave pequeña.

En algunos modelos hay un tirador plegadizo que permite iniciar el movimiento de la puerta cuando ha quedado totalmente abierta, y por lo tanto, oculta en el cajón.

Si la colocación está bien realizada, por mucho tiempo no tendremos que preocuparnos. El uso y la suciedad, a la larga, hacen de las suyas, y algún día tendremos que limpiar y engrasar.

Otro problema surge cuando la puerta se traba en el carril a raíz de un golpe o un levantamiento involuntario al accionarla. Lo mejor que se puede hacer cuando empieza a traquetear y a moverse con dificultad, como si se enganchara, es desarmar. Para esta primera operación nos basta un destornillador.

En la parte superior del marco se encontrará, sujeta con un par de tornillos, una falsa moldura. La sacamos y’ vemos que la puerta está colgada de dos tornillos que hacia arriba se meten en una ranura de chapa y hacia abajo terminan en una tuerca muy ajustada contra la madera.

Con una llave de la medida se afloja un par de vueltas y el tornillo queda desbloqueado. Con los dedos o con una pinza de punta se gira el tornillo en el sentido contrario a las agujas del reloj hasta que se separe de la puerta.

Al quitar los dos tornillos, la puerta quedará libre y llevándola hasta la posición de cerrada, veremos que se puede sacar.

Los dos tornillos se llevan hasta el extremo y por la separación que hay entre el riel y la moldura saldrán los rodamientos. Si están sanos se lavan con kerosén o aguarrás y un pincel de cerdas cortas. Luego se secan con un trapo limpio y se lubrican con un poquito de grasa para cojinetes o unas gotas de aceite mineral.

El riel suele juntar polvo y conviene limpiarlo con un trapito humedecido en cualquiera de los solventes indicados. Un poquito de grasa suavizará el rodamiento y atenuará el ruido.

Antes de volver la puerta a su sitio conviene pasar una escoba por el interior del cajón y dejar limpio el riel inferior:

Para armar se enhebran los rodamientos y luego se presenta la puerta en su sitio. Conviene ponerle una tablita fina o cartón en 1a parte de abajo para que se aproxime a la posición donde quedará definitivamente. Cuando la fuerza de los tornillos comience a despegarla del piso será suficiente.

Para que los tornillos no se muevan de ese punto se los sujeta con la pinza y se ajusta la contratuerca con la llave. Es importante que la separación del suelo sea la mínima necesaria como para que la puerta se deslice sin roce, y también que mantenga el nivel, de lo contrario tenderá a abrirse o cerrarse sola.

En caso de necesidad, aflojar las contratuercas y calibrar los tornillos hasta lograr el efecto deseado.

Y a propósito de la llave si hay cos en la casa lo mejor es no dejarla en la puerta, sobre todo en la del baño, porque a veces pueden quedarse encerrados.

                                   

Los rodamientos de mala calidad suelen desgranarse y en ese caso el único remedio es cambiarlos. Si lleva la muestra será más fácil encontrar el repuesto adecuado y el ferretero se lo agradecerá.

Por último, la cerradura no necesita ningún cuidado especial, a lo sumo una gotita de aceite en las mordazas y girar varias veces la llave para suavizar el mecanismo.

Con este mantenimiento, por mucho tiempo el funcionamiento será suave y silencioso.

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